oigo la voz del destierro
alguien me aclama
soledad aquí estoy,
siempre batallando tu desdén
ponme un precio,
tengo aún mas para pagar,
aunque el miedo se agigante
y las caidas duelan mas
la altura se acrecienta
y el resto es malestar
el cenicero está lleno
el viento no golpeo esta vez
el cielo no para de llorar en este infierno
del cual soy prisionero
podría escapar,
pero el sendero vuelve al mismo lugar,
parece ser eterno el resplandecer de la oscuridad
ennegricidos los rincones la luz no vuelve mas
enternidad de quebrantos y molestias
bajo la calle en el fondo de la vida
lunes, 6 de septiembre de 2010
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